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Pon tus ojos en Jesús.



Hace unos días atras tuve la oportunidad de compartir con unos amigos en su hogar. En medio de risas, café y películas me sentí en la comodidad de expresar algo que estaba en mi corazón hacía unas semanas. Hablé de decisiones que “casi” estaba tomando basado en cosas que estaba mirando que de algún modo u otro yo estaba permitiendo que me afectaran de una manera en la que no debían. Mientras hablaba, me di cuenta de lo cómodo que me sentía dándome palmaditas en la espalda, mientras me quejaba con mis amigos porque las cosas no habían salido como habían sido planificadas. Justo cuando terminé, y me quede en silencio a esperar “comprensión” por parte de las personas que tenía en frente, recibí uno de los mayores “wake up calls” que he tenido en mi caminar.


Mi amiga comenzó a caminar de un lado a otro y a mirar a lo lejos (tal y como suele hacer cuando tiene algo importante que decir y está buscando las palabras para expresarlo) y comenzó a hablar de sus experiencias para establecer una base a lo que marcó esa noche de ministración inesperada, por parte del Espíritu Santo a mi corazón.


Mientras ella hablaba, retumbaban en mi pecho unas palabras que el Apóstol Pablo, guiado en el Espíritu, tuvo a bien decirle a los Judíos en el libro de Hebreos, capítulo 12 y verso 2:



Como líderes, ministros, creativos y emprendedores planificamos y administramos dones y talentos que el mismo Dios ha puesto en nosotros para el beneficio de Su Reino. Y en medio de esto, en ocasiones nos encontramos ahogados en proyecciones que nunca llegan a su cumplimiento por razones ajenas a nuestra voluntad. Es ahí donde llegamos a una intersección, con tres preguntas, que determinarán el futuro de lo que Dios puso en nuestras manos.


¿En donde está tu mirada?

¿Para quién haces lo que haces?

¿Cuáles son tus motivos?


Esa noche, me tocó recalibrar mi compás. Esa noche acepté la invitación del Espíritu Santo a no perder el norte, que es Jesús. Mi oración a Dios hoy es, que si te encuentras en una situación en la cual necesitas recalibrar tu corazón, tu compás, sea hecho hoy en el nombre de Jesús. En ti hay un destino que será alcanzado en el tiempo perfecto de Dios.


¿Lo crees? ¡Yo lo creo contigo!

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